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Avenged Sevenfold hizo estremecer al Palacio de los Deportes

Avenged Sevenfold le redituó a su público en un desbordamiento de energía que hizo estremecer hasta a los mismos músicos.

1 abr 2011
11h19
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Ciudad de México (MÉXICO). Lo breve y lo sustancioso del concierto de Avenged Sevenfold en el Palacio de los Deportes le redituó a su público en un desbordamiento de energía que hizo estremecer hasta a los mismos músicos.

Avenged Sevenfold
Avenged Sevenfold
Foto: Terra Networks México S.A. de C.V.

'Es sorprendente lo que tanta histeria, tantos gritos, tanta magia, le hacen sentir a uno, aquí arriba ustedes son parte de nuestra vida, y, aunque no hablemos el mismo idioma, nos conocemos por la música, somos hermanos, amigos, somos ¡guerreros!', dijo M.

Shadows, el vocalista del cuarteto de metalcore formado en California hace 12 años.

Una manta gigante en el centro del escenario, con la muerte alada sobre una lápida con la leyenda 'Forever', hizo las veces de escenografía, que, desde que fue iluminada por los técnicos, prendió el ánimo de todos los espectadores.

En poco más de una hora, aproximadamente, y con no más de 15 canciones, la agrupación puso a temblar hasta al alma más tranquila con su estridencia y agresividad auditiva, que mostró en su esplendor parte de su repertorio conocido y de lo nuevo, como su álbum "Nightmare", que editaron el año pasado.

De esta producción brindaron media docena de interpretaciones, como "Nightmare", "Welcome to the Family", "Buried Alive", "God Hates Us" y "Save Me".

'Lo que duele un día, duele toda la vida si no sabemos entender lo que parece inexplicable, jamás encontraré una razón verdadera para tu partida, pero este es un pequeño homenaje a la despedida anticipada que nos diste', expresó el vocalista, segundos antes de arrancar con "So Far Away".

Con estas palabras recordó a su compañero de agrupación, James Sullivan 'The Rev', quien falleció por una sobredosis de medicamentos en diciembre del 2009, a los 28 años, y de quien pusieron una manta con su espalda de frente y su nombre tatuado en ella.

Niños y adolescentes predominaron en la pista del 'Domo de Cobre', que reunió a un total de 9 mil personas, según cifra proporcionada por OCESA.

Hubo llamaradas y fumarolas sincronizadas con las notas más altas de las canciones.

También gritos y signos de apoyo con las manos y brazos.

Muestras de cariño de los mexicanos a los estadounidenses nunca faltaron.

Reforma

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